Apostando por el progreso: Por qué el próximo capítulo de la inclusión financiera es tan importante
Es momento de replantearnos cómo llegar a quienes están más desconectados y de liberar el potencial de los servicios financieros para el desarrollo. Nuevos datos del Global Findex 2025 del Banco Mundial, publicados recientemente, muestran avances significativos en materia de inclusión financiera. En los países de ingresos bajos y medios (PIBM), el 75 % de los adultos ya tiene una cuenta (comparado con el 79 % a nivel mundial), lo que representa un incremento del 80 % en la última década.
El Global Findex 2025 revela cómo los teléfonos móviles e internet están revolucionando la inclusión financiera, impulsando gran parte del crecimiento reciente en la apertura y uso de cuentas. En 2014, solo el 1 % de las personas tenía una cuenta de dinero móvil; hoy, ese número ha aumentado al 15 % de la población adulta a nivel mundial.
Además, el informe destaca que:
- El ahorro formal ha crecido notablemente -un factor clave para la resiliencia financiera- gracias a las cuentas móviles, rompiendo una tendencia de crecimiento lento a largo plazo (aunque todavía se mantiene por debajo del 40 % en los PIBM
- Los pagos digitales a comercios continúan creciendo con fuerza, incluso en países de ingresos bajos y medios
- La brecha de género en la tenencia de cuentas en economías en desarrollo sigue disminuyendo: ha bajado a 5 puntos porcentuales, después de mantenerse durante años en 9 y reducirse a 6 puntos en 2021.
Hemos avanzado mucho, pero los desafíos persisten
Aunque hay motivos para celebrar y estos datos demuestran lo que se puede lograr cuando trabajamos juntos, aún queda mucho por hacer: 1.300 millones de adultos en el mundo siguen sin tener una cuenta, y otros 300 millones tienen cuentas inactivas. Debemos asegurarnos de no dejar a nadie atrás, para que todos puedan beneficiarse de la inclusión financiera.
Los nuevos datos del Global Findex 2025 destacan varios desafíos clave:
- Un cuarto de los adultos en los PIBM aún no tiene acceso a servicios financieros. Ahora el reto es llegar a quienes son más difíciles de alcanzar: pequeños empresarios, agricultores, y mujeres en zonas rurales remotas.
- Para 2030, el 86 % de las personas con ingresos más bajos del mundo vivirá en economías frágiles (OCDE 2022), donde los adultos tienen un 35 % menos de probabilidades de tener una cuenta.
- brechas de género significativas en la tenencia de cuentas aún persisten en 65 países; más de 20 tienen una brecha superior a 20 puntos porcentuales, y el promedio de este grupo supera los 13 puntos -aunque la mayoría muestra una tendencia a la reducción.
- A pesar del progreso en el uso del ahorro y los pagos digitales, otros servicios financieros como el crédito y los seguros siguen estando poco aprovechados.
Además, según un estudio de 2024 de la Alianza Global para la Inclusión Financiera (GPFI), muchas personas excluidas financieramente también lo están de otros servicios básicos: educación, infraestructura, empleo, conectividad e incluso de la participación institucional.
Desde nuestra perspectiva, estos desafíos limitan el crecimiento, el desarrollo, la creación de empleo y la resiliencia, afectando áreas como la salud, la educación e incluso la recuperación tras desastres naturales o conflictos.
Hemos logrado avances importantes en pagos y comenzamos a ver progresos en el ahorro, pero ahora es fundamental avanzar hacia servicios financieros de mayor valor como el crédito, los seguros y las pensiones. Estos son herramientas esenciales para que las personas y comunidades puedan ser más resilientes, aprovechar oportunidades económicas y acceder a empleos.
Por ejemplo:
- El ahorro puede evitar la venta apresurada de bienes tras una crisis.
- El seguro agrícola indexado permite a los agricultores resembrar tras una cosecha fallida.
- El crédito es vital para crear y sostener empleos.
- El ahorro a largo plazo y las pensiones son fundamentales para la seguridad en la vejez, especialmente con el aumento de la esperanza de vida.
El acceso al crédito también es clave para que las personas puedan aprovechar oportunidades económicas. Por ejemplo, el Impact Pathfinder de CGAP muestra que el crédito permite a las mujeres ganar más, ahorrar más, poseer más bienes y tener mayor influencia en el hogar, fortaleciendo su empoderamiento económico y emprendimiento. El crédito también permite a pequeños empresarios hacer crecer sus negocios y generar empleo.
Hasta ahora, no se ha avanzado lo suficiente en la disponibilidad y adopción de estos servicios en los países de ingresos bajos y medios.
Nuevas soluciones para llegar hasta la última milla
Para cerrar estas brechas y mejorar los medios de vida ampliando el acceso a servicios financieros adecuados, necesitamos desarrollar y escalar nuevas soluciones.
Basados en los aprendizajes recientes y conscientes de que los desafíos venideros requerirán respuestas más integrales e intencionadas, el trabajo de CGAP y Accion identifica seis oportunidades clave que deben priorizarse:
- Uso inteligente de tecnologías de nueva generación.
- Inversión estratégica en infraestructura pública digital y finanzas abiertas (Open Finance).
- Implementación de herramientas que atraigan capital y conocimientos del sector privado.
- Un enfoque firme en los resultados.
- Provisión de servicios complementarios como educación financiera y capacitación empresarial.
- Y como base de todo, una sólida protección al consumidor que genere y mantenga la confianza.
En el segundo blog de esta serie, profundizaremos en cómo se ven estas soluciones en la práctica, con ejemplos reales y pasos prioritarios para avanzar en cada una.