Del acceso al impacto: Es hora de cumplir plenamente la promesa de la inclusión financiera
En el primer blog de nuestra serie sobre el Global Findex 2025 del Banco Mundial, destacamos que, si bien se han logrado avances importantes en inclusión financiera desde el lanzamiento del Findex en 2011, aún queda mucho por hacer.
Para cerrar las brechas más difíciles y mejorar los medios de vida ampliando la oferta de servicios financieros adecuados, necesitamos desarrollar y escalar nuevas soluciones.
El trabajo de CGAP y Accion sugiere que existen seis oportunidades clave que debemos priorizar:
1. Uso inteligente de tecnologías de nueva generación
Nuevas tecnologías como la inteligencia artificial ofrecen oportunidades frescas para ampliar el acceso y el uso de servicios financieros entre comunidades históricamente difíciles de alcanzar.
Una de las aplicaciones más prometedoras es la de modelos alternativos de evaluación crediticia. Tradicionalmente, el crédito ha dependido del respaldo con garantías físicas, lo que ha excluido a muchos posibles prestatarios. La capacidad de analizar miles de datos no estructurados —por ejemplo, las ventas diarias de un microemprendedor— y convertirlos en información útil para evaluar la solvencia crediticia, representa una oportunidad enorme para mejorar los modelos de scoring, incluso para quienes no tienen historial ni garantías.
El trabajo de CGAP también resalta el uso de datos e inteligencia artificial para la innovación de productos y la expansión de opciones para el consumidor. Un ejemplo es el desarrollo de seguros inclusivos, donde los datos ayudan a comprender mejor el comportamiento de los clientes, diseñar y ajustar productos más adecuados, facilitar su adquisición y optimizar la gestión de reclamos y la detección de fraudes.
Si bien la IA generativa debe usarse con precaución —reconociendo los riesgos de sesgos en los algoritmos—, representa una gran oportunidad aún poco aprovechada, considerando que 900 millones de los 1.300 millones de adultos no bancarizados del mundo hoy tienen un teléfono móvil y generan rastros de datos.
2. Inversión estratégica en infraestructura digital pública (DPI, por su sigla en inglés) y finanzas abiertas
Para aprovechar al máximo los beneficios del uso de datos y la IA, los gobiernos deben invertir adecuadamente en una infraestructura digital pública inclusiva y en el desarrollo de políticas de finanzas abiertas.
La DPI abarca sistemas de identidad digital, conectividad y sistemas de pago seguros e interoperables. Todo esto permite que las personas estén conectadas digitalmente y generen rastros de datos valiosos.
Las finanzas abiertas -el componente final de la DPI- permiten que los clientes y empresas transfieran de forma segura sus datos financieros a otras instituciones y proveedores (como fintechs), fomentando la competencia y posibilitando productos más personalizados y basados en datos.
Al igual que las carreteras conectan a las personas y los negocios, la DPI y las finanzas abiertas forman una red esencial para entregar servicios digitales. Sobre esta base, los proveedores de servicios financieros pueden ofrecer crédito, ahorro, seguros y otras herramientas que mejoren el bienestar económico de las personas.
India y Brasil están liderando el camino en estos desarrollos. En India, hasta marzo de 2024, alrededor de 64 millones de cuentas estaban vinculadas a través del ecosistema del Account Aggregator (su versión de finanzas abiertas). En Brasil, más de 43 millones de cuentas ya están vinculadas. Ambos países se han beneficiado de sistemas de pago rápidos interoperables (UPI en India y Pix en Brasil) y un mercado fintech dinámico. Según el Global Findex 2025, el 89% de los adultos en India y el 83,6% en Brasil ya tienen una cuenta financiera.
Pero estos sistemas requieren inversión pública significativa y deben diseñarse con la inclusión como prioridad. Por ejemplo, es esencial cerrar las brechas de conectividad digital, muy comunes entre comunidades financieramente excluidas. El informe muestra que el 31% de los adultos sin cuenta financiera tampoco tiene teléfono móvil. Además, es importante que los países no trasladen los costos de estas infraestructuras a los consumidores, ya que esto haría inaccesibles los servicios digitales básicos para los sectores de bajos ingresos. También se debe garantizar la privacidad y evitar el mal uso de los datos.
3. Uso de nuevas herramientas para atraer capital y experiencia del sector privado
Aunque las innovaciones basadas en datos y finanzas abiertas tienen un gran potencial, muchas no logran escalar debido a la falta de financiación.
Investigaciones de CGAP indican que las fintechs de crédito inclusivo enfrentan serios obstáculos: el 54% no supera la primera ronda de inversión, y solo el 15% logra completar tres o más rondas.
Esto puede deberse a una mala adaptación producto-mercado o a una estructura financiera insuficiente. Sea cual sea la causa, está claro que hoy más que nunca necesitamos capital privado y experiencia técnica. La financiación combinada (blended finance) será clave. Según la última encuesta de CGAP a financiadores, en 2022 se asignaron US$ 2.400 millones en fondos de inversión de capital y US$ 2.000 millones en garantías para apoyar instituciones financieras inclusivas.
Estas inversiones ya han impulsado el capital privado hacia una inclusión más profunda, pero se necesita escalar mucho más, especialmente en áreas como género, resiliencia climática y financiamiento para pymes.
El modelo de inversión de Accion también contribuye: primero prueba innovaciones con recursos propios, y luego recurre al mercado para escalar las que funcionan.
Un reto común es la dificultad de alinear los incentivos entre donantes, instituciones financieras de desarrollo (DFIs) y gestores de fondos. Esto puede llevar a un uso ineficiente de los recursos concesionales. CGAP ha iniciado una iniciativa para abordar estos retos junto con sus aliados.
4. Enfoque constante en resultados
Un enfoque en resultados es esencial para actuar donde más impacto se puede generar, corregir el rumbo cuando sea necesario y asegurarnos de alcanzar nuestros objetivos. Pero para enfocarnos en resultados, primero debemos entender qué funciona, cómo medirlo y qué indicadores nos servirán como guía.
Aunque la evidencia crece, todavía hay lagunas importantes sobre por qué los servicios financieros generan cambios positivos en ciertos contextos y no en otros. Por eso, CGAP lanzó la iniciativa Financial Inclusion 2.0, con el fin de impulsar al sector a centrarse más en resultados.
Esta iniciativa incluye herramientas como Impact Pathfinder, que mapea cómo productos financieros pueden contribuir a resultados clave de desarrollo como: mayor resiliencia, empoderamiento económico de las mujeres, generación de empleo y mejor acceso a salud y educación.
Será clave que donantes, inversionistas, responsables de políticas públicas y proveedores financieros utilicen estos aprendizajes para diseñar soluciones que realmente beneficien a las poblaciones más vulnerables.
5. Provisión de servicios complementarios
Para llegar a las poblaciones más excluidas y generar impacto duradero, las innovaciones digitales deben ir acompañadas de servicios complementarios, financieros y no financieros, como educación financiera, desarrollo de capacidades empresariales y acceso a mercados.
Los programas de alfabetización financiera ayudan a que las comunidades vulnerables usen mejor las herramientas digitales. Integrar la formación dentro de plataformas digitales, en momentos clave como el registro o activación de productos, puede ayudar a los usuarios a planificar inversiones y gestionar su crecimiento de forma sostenible.
El trabajo de CGAP demuestra que las políticas diseñadas con grupos específicos en mente son particularmente efectivas. Por ejemplo, para las mujeres, es fundamental facilitar su autonomía financiera con medidas como el derecho legal a poseer bienes, firmar contratos, recibir subsidios dirigidos o simplificar el registro de empresas.
6. Respaldar todo con una protección al consumidor sólida que genere confianza
La confianza del consumidor -especialmente en comunidades vulnerables- es clave para lograr los avances necesarios en acceso y uso. No sirve de mucho expandir productos si los usuarios no los entienden o no confían en ellos.
Muchos nuevos usuarios de servicios financieros carecen de educación financiera o digital, lo que aumenta su exposición a errores, fraudes o malas experiencias, reduciendo su disposición a seguir usando los servicios.
Un estudio reciente del Center for Financial Inclusion de Accion con 20.000 pequeñas empresas mostró que aquellas que adoptaron herramientas digitales aumentaron su productividad hasta un 10% por cada herramienta incorporada. Sin embargo, su uso sigue siendo bajo en muchos países, no solo por infraestructura limitada, sino también por falta de confianza.
Además, el temor a ser víctima de fraudes o estafas es generalizado. En grupos focales realizados en Addis Abeba, Yakarta, Lagos, Nueva Delhi y São Paulo, muchos emprendedores relataron conocer casos cercanos de pérdidas por billeteras digitales, apps de préstamos o pagos móviles. Ese miedo, amplificado por el boca a boca, genera desconfianza que frena la adopción.
A medida que más consumidores usan servicios financieros digitales, también crecen los riesgos asociados. Según el marco de trabajo de CGAP del Ecosistema Financiero Digital Responsable, mitigar estos riesgos requiere acción conjunta de autoridades regulatorias (protección de datos, competencia, telecomunicaciones), proveedores, defensores del consumidor y otros actores del ecosistema financiero digital. No se trata de reemplazar los marcos regulatorios existentes, sino de fortalecerlos y adaptarlos.
Aún queda mucho por hacer para cumplir la promesa de la inclusión financiera. Si bien debemos celebrar los avances, ahora es momento de actuar con más decisión. Contamos con las herramientas, los datos y la tecnología para cerrar las brechas y aumentar el impacto. Pero lograrlo exigirá intencionalidad, inversión, colaboración y un enfoque firme en los resultados.
El momento de actuar es ahora.