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Más allá del efectivo: Tres lecciones de la revolución de los pagos digitales en América Latina y el Caribe

¿Qué ha impulsado el crecimiento explosivo de los pagos digitales en la región?
Mujeres realizando transacciones en sus celulares.

En la última década, América Latina y el Caribe (ALC) ha experimentado una transformación profunda en la forma en que las personas y las empresas realizan sus transacciones. Una región históricamente dominada por el efectivo ahora vive una revolución de pagos digitales que está redefiniendo la inclusión financiera y ofreciendo valiosas lecciones para el mundo. Un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Más allá del dinero en efectivo: La revolución de los pagos digitales en América Latina y el Caribe, documenta esta transformación y las innovaciones institucionales y de política pública que la hicieron posible.

Un cambio masivo en la forma de pagar

En 2011, menos del 3% de los adultos en ALC realizaban o recibían pagos mediante herramientas financieras digitales emergentes como billeteras digitales o cuentas móviles. Para 2021, esa cifra se disparó a 40%, un cambio monumental en apenas una década, según varias ediciones de la encuesta Global Findex del Banco Mundial. La mitad de ese crecimiento ocurrió solo entre 2017 y 2021.

Los datos del lado de la oferta confirman la tendencia: el número de transacciones digitales por cada 1.000 adultos se triplicó entre 2019 y 2023, con base en seis economías de la región con datos disponibles y comparables. En Brasil, el número de usuarios de productos financieros superó los 150 millones -prácticamente toda la población adulta- apenas tres años después del lanzamiento de su sistema de pagos instantáneos, Pix, en 2020.

Figura 1: Las transacciones digitales se triplicaron entre 2019 y 2023 (año base 2019 = 100).

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Fuente: Más allá del dinero en efectivo: La revolución de los pagos digitales en América Latina y el Caribe. Figura elaborada con datos de los bancos centrales de Brasil, Bolivia, Perú y México.

Este crecimiento extraordinario es más que un cambio tecnológico: implica la ampliación de la inclusión financiera. Los pagos digitales se han convertido en una puerta de entrada al sistema financiero formal para millones de personas que antes no tenían acceso. Y detrás de esta transformación hay lecciones importantes tanto para ALC como para el resto del mundo.

Lección 1: La innovación del sector privado fue crucial, pero la política pública marcó la diferencia

Este cambio no ocurrió por casualidad. Fue el resultado de una combinación poderosa entre innovación privada y políticas públicas sólidas. La región ha visto una explosión de actividad fintech: de 700 empresas en 2017 a más de 3.000 en 2023, muchas enfocadas en pagos digitales mediante billeteras móviles o sistemas basados en códigos QR.

Pero la innovación, por sí sola, no bastaba. Los gobiernos y autoridades financieras desempeñaron un papel crucial al corregir fallas de mercado, especialmente las relacionadas con efectos de red y fragmentación. Hoy, 17 países de la región cuentan con sistemas de pagos minoristas instantáneos (FRPS, por sus siglas en inglés), que permiten enviar y recibir dinero al instante, las 24 horas. Y 11 de ellos incluyen regulaciones para promover la interoperabilidad, asegurando que usuarios de distintas plataformas puedan transaccionar sin importar su proveedor. La alineación entre tecnología, regulación e incentivos ha sido fundamental para el éxito de la región, permitiendo construir ecosistemas de pago inclusivos, seguros y eficientes.

Lección 2: La interoperabilidad es clave, y hay muchos caminos para lograrla

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que, aunque las autoridades financieras han priorizado la interoperabilidad, no existe un único modelo para alcanzarla. Los países de ALC han seguido rutas diversas para lograrla. En algunos países, las autoridades financieras construyeron plataformas de pago desde cero, mientras que en otros, las autoridades financieras se apoyaron en inversiones privadas.

En Brasil, el banco central lideró el desarrollo de Pix, creando la infraestructura y exigiendo la participación de las grandes instituciones. En cambio, Uruguay y Chile se apoyaron principalmente en el sector privado para construir sus plataformas, con las autoridades regulatorias concentradas en supervisión y reglas claras. Perú adoptó un enfoque híbrido: exigió interoperabilidad entre las principales billeteras digitales, aprovechando al mismo tiempo la infraestructura ya disponible.

A pesar de las diferencias -en escala, adopción previa de pagos digitales o estructura institucional- los resultados han sido igualmente impresionantes: Brasil, Perú y Bolivia registraron aumentos significativos en las transacciones interbancarias tras implementar la interoperabilidad.

Figura 2: Crecimiento sustancial en transacciones interbancarias tras la implementación de sistemas interoperables.

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Fuente: Más allá del dinero en efectivo: La revolución de los pagos digitales en América Latina y el Caribe. Figura elaborada con datos de los bancos centrales de Brasil, Bolivia, Costa Rica, Chile, Perú y México.

No obstante, no todos los casos tuvieron igual éxito. El sistema mexicano CoDi enfrentó desafíos como la participación limitada de algunos proveedores financieros y problemas de confianza en instituciones y herramientas digitales. Esto demuestra que el éxito depende tanto del diseño como de la implementación y de la capacidad de abordar barreras clave para la adopción.

Lección 3: Las medidas de política intersectoriales pueden impulsar el acceso financiero y favorecer la interoperabilidad.

Las personas adoptan una plataforma solo cuando quienes las rodean también la usan. Por lo tanto, esperarán a que sus pares adopten la tecnología antes de hacerlo ellos mismos. Si no hay coordinación, la adopción de pagos digitales puede avanzar lentamente. Además de promover la interoperabilidad, es fundamental resolver estos problemas de coordinación para asegurar una adopción masiva. En este sentido, los gobiernos de ALC han avanzado al cambiar la forma en que distribuyen los beneficios de programas sociales. El porcentaje de beneficiarios que reciben transferencias en cuentas financieras pasó de 47% en 2014 a más de 80% en 2021.

El camino por delante: De los pagos a la salud financiera

Aunque el progreso en pagos digitales en ALC ha sido notable, aún queda mucho por hacer. Las lecciones aprendidas -complementar la innovación privada con políticas públicas, lograr interoperabilidad y expandir el acceso financiero- pueden guiar a los países hacia una adopción aún más amplia.

El próximo gran desafío será convertir esa adopción masiva en mayor acceso a productos financieros y luego asegurarse que ese acceso contribuya a mejorar la salud financiera de las personas. Si los países continúan reforzando lo que funciona y enfrentando fricciones como la baja participación, la fragmentación y la desconfianza, los pagos digitales podrán profundizar la inclusión financiera y abrir nuevas oportunidades para hogares y empresas en toda América Latina y el Caribe.

Publicación

Este documento analiza la transición del pago en efectivo al digital en ALC, destacando retos, soluciones y una agenda de políticas e investigación.

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