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Impulsar el cambio para ampliar los seguros inclusivos en México

Los marcos regulatorios suelen utilizar el término “microseguros”. En CGAP hemos adoptado el término “seguros inclusivos” en lugar de “microseguros”.
Hombre y mujer en la puerta de su comercio rural en México.

La inclusión financiera en México ha avanzado considerablemente durante la última década. Ha aumentado el acceso a cuentas bancarias, se han expandido los pagos digitales y el crédito ha llegado a nuevos segmentos de la población. Sin embargo, la adopción de un servicio financiero sigue rezagada de manera constante: los seguros. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 (ENIF) de México, solo el 23% de la población adulta cuenta con algún tipo de seguro, frente al 25% registrado tanto en 2015 como en 2018.

La brecha de género es significativa: apenas el 18% de las mujeres tiene un seguro, en comparación con el 28% de los hombres. Entre los productos destinados a atender a poblaciones desatendidas y de bajos ingresos, la situación es aún más preocupante. Según la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), los microseguros representaron apenas el 1,2 % del total de primas de seguros en México en 2024.

Las razones por las que los mexicanos no adquieren seguros son reveladoras. Los datos de la ENIF 2024 muestran que el 34 % señala que no los necesita o no tiene interés en ellos; el 24% menciona la falta de dinero o el desempleo; el 15% considera que los productos son demasiado caros, y el 13% afirma que no sabe cómo utilizar un seguro. Estos datos no reflejan simplemente preferencias de los consumidores: evidencian una falla sistémica para diseñar y comunicar productos que respondan a las realidades de las poblaciones y segmentos desatendidos y que realmente les aporten valor.

Los seguros inclusivos son fundamentales para fortalecer la resiliencia financiera y el bienestar de las personas, lo que a su vez puede impulsar el crecimiento económico. Protegen a individuos y emprendedores frente a una creciente variedad de riesgos, incluidos el cambio climático y las crisis de salud. Pero su función va más allá de la protección: también pueden ayudar a las personas a identificar y evaluar riesgos, así como a adoptar estrategias para reducirlos y mitigarlos. Asimismo, favorecen las inversiones en actividades productivas y generadoras de ingresos al disminuir o eliminar el temor a pérdidas catastróficas que pueden causar daños importantes a consumidores, empresas y a la economía en general.

Un marco existente y una oportunidad aún sin aprovechar

México no parte de cero. Desde 2008 existe un marco regulatorio específico para los microseguros; sin embargo, este no ha logrado impulsar de manera efectiva el desarrollo del segmento. Actualmente, varias entidades ofrecen productos de seguros inclusivos, pero los clasifican como seguros convencionales o seguros masivos en lugar de microseguros. De esta manera, evitan un marco que muchos consideran demasiado rígido y costoso de cumplir. En la práctica, esto puede dificultar el desarrollo y la distribución comercialmente viable de productos de primas bajas a través de canales digitales, seguros integrados (embedded insurance) y otros canales de amplio alcance.

Los actores públicos y privados coinciden, en términos generales, en varios de los desafíos que presenta el marco actual: las definiciones de microseguros, los costos de cumplimiento regulatorio, el acceso a canales de distribución y el limitado conocimiento de los consumidores. Todos estos aspectos requieren un diálogo mucho más amplio entre los distintos actores. Como señaló CGAP en abril de 2026, el desafío en muchos mercados no es la ausencia de marcos regulatorios, sino las fricciones que estos contienen: procesos lentos e inflexibles para aprobar productos, restricciones para combinar seguros con otros servicios que llegan a clientes de bajos ingresos y limitaciones en la capacidad de supervisión que retrasan la innovación sin mejorar de manera significativa la protección del consumidor.

Poner la colaboración y a los clientes en el centro de la conversación

Fundación MetLife México, con el apoyo de MetLife Foundation, organizó junto con CGAP una mesa redonda que reunió a responsables de políticas financieras, reguladores, supervisores y otros actores clave de los sectores público y privado. El objetivo fue analizar cómo avanzar en los seguros inclusivos de manera que contribuyan estratégicamente a mejorar la resiliencia financiera y el bienestar de la población en México.

El diálogo fue franco, constructivo, colaborativo y basado en evidencia. De él surgió claridad en torno a cuatro oportunidades interrelacionadas.

1. Pasar de un enfoque regulatorio centrado en el microseguro como producto a un enfoque más amplio de seguros inclusivos, alineado con las buenas prácticas internacionales

Esto implica adoptar una regulación basada en riesgos y proporcionalidad, así como una regulación sustentada en evidencia que permita la innovación y el crecimiento, particularmente mediante modelos alternativos de distribución y procesos de incorporación y requisitos de conocimiento del cliente (KYC) proporcionales para productos de primas bajas y alto volumen.

También supone garantizar una protección adecuada al consumidor, con aspectos como información clara y transparente, mecanismos eficaces para la gestión de reclamaciones y quejas, y productos adecuados a las necesidades de los clientes.

2. Poner a los clientes en el centro

Esto significa, en primer lugar, desarrollar procesos empresariales centrados en el usuario que tengan en cuenta sus experiencias, necesidades, limitaciones y resultados a lo largo de todo el ciclo del producto: desde su diseño y distribución hasta su uso, renovación y mejora. El objetivo es fortalecer la confianza del público.

También implica una supervisión centrada en el cliente, que incluya el análisis de datos segmentados para comprender mejor cómo experimentan los usuarios los productos, qué riesgos y dificultades enfrentan al adquirir y utilizar seguros, cómo se atienden sus quejas y qué resultados obtienen.

3. Promover un enfoque de ecosistema que involucre a todos los actores relevantes de los sectores público, privado y social

Estos actores deben colaborar en iniciativas que permitan probar nuevas soluciones y aprender de las innovaciones. Esto incluye iniciativas basadas en alianzas y modelos de distribución no tradicionales para llegar a poblaciones desatendidas; mecanismos para intercambiar comentarios sobre medidas propuestas o existentes; y espacios destinados a mejorar la transparencia de las comunicaciones con los consumidores y desarrollar actividades coordinadas que fortalezcan su conocimiento y capacidades financieras.

4. Aprovechar las oportunidades para posicionar los seguros como una herramienta clave dentro de los esfuerzos estratégicos nacionales de inclusión financiera y bienestar

Esto debe hacerse de manera que el diseño innovador de productos y el uso de canales de distribución amplios estén acompañados de un enfoque centrado en el cliente y su protección, así como de una regulación proporcional y una supervisión basada en riesgos.

Como deja claro el análisis de CGAP de febrero de 2026, los seguros siguen teniendo una presencia insuficiente en los principales marcos de inclusión financiera. Integrarlos de manera más concreta —con objetivos definidos y mecanismos de rendición de cuentas entre distintas instituciones— es una condición necesaria para pasar de experimentos aislados con productos a un cambio que transforme el mercado en su conjunto.

La colaboración entre actores puede hacer que los seguros inclusivos funcionen

Otros países podrían adoptar un enfoque igualmente reflexivo y colaborativo para impulsar la agenda de los seguros inclusivos y fortalecer la resiliencia financiera y el bienestar de la población, especialmente de los segmentos más vulnerables.

El punto de partida rara vez es una nueva regulación. Es la voluntad de responsables de políticas públicas, reguladores, aseguradoras y organizaciones de la sociedad civil de analizar conjuntamente la evidencia, aprender de experiencias anteriores y comprometerse con una acción sostenida y multisectorial que ningún actor puede llevar adelante por sí solo.

Este es el espíritu de la Declaración de Ciudad del Cabo sobre Seguros Inclusivos, respaldada hasta ahora por 18 países. La Declaración representa un compromiso compartido con objetivos de alto nivel que el diálogo en México ayudó a poner de manifiesto. La experiencia mexicana demuestra lo que es posible lograr, mientras que la Declaración ofrece un marco para llevar esos avances a una escala mucho mayor.

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