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Mujeres rurales lideran innovación agroecológica frente al cambio climático en el Corredor Seco Centroamericano

En el Corredor Seco Centroamericano, producir alimentos exige adaptarse a condiciones cada vez más difíciles. La variabilidad de las lluvias, la degradación del suelo, la escasez de agua y el aumento de los costos de los alimentos hacen que la agricultura familiar requiera nuevas respuestas. En la región del Trifinio, donde gran parte de la población vive en zonas rurales y depende de la agricultura, estas condiciones afectan directamente la alimentación, los ingresos y las oportunidades de las familias.

En ese contexto, la agricultura agroecológica se ha consolidado como una alternativa para producir de forma más sostenible, cuidar el suelo y aprovechar mejor los recursos disponibles. No se trata solo de sembrar hortalizas, sino de recuperar la fertilidad de la tierra, reducir la dependencia de insumos químicos, diversificar la alimentación familiar y abrir nuevas oportunidades económicas para las mujeres rurales.

Doris Maribel Ramos de Martínez lo explica desde su propia experiencia. En su comunidad, en Metapán, las mujeres han pasado de cultivar una huerta comunitaria a replicar huertos familiares y producir sus propios insumos agroecológicos. Lo que empezó como una práctica para mejorar la alimentación se ha transformado también en una oportunidad para generar ingresos y fortalecer la organización comunitaria.