Financiamiento rural y agrícola

Se estima que 500 millones de hogares de pequeños agricultores (que representan a 2.500 millones de personas) dependen en distintos grados de la producción agrícola para vivir. Ellos son el mayor segmento de clientes, si se considera el medio de sustento,  entre las personas que viven con menos de US$ 2 al día. Publicación CGAP
 
Las instituciones financieras que tratan de atender zonas rurales enfrentan muchas restricciones, como infraestructura deficiente, dispersión geográfica de la demanda, riesgos de precios y rendimientos de la producción y limitaciones en términos de garantías. Además, es posible que los principales productos de muchas IMFs —préstamos de capital de trabajo a corto plazo con reembolsos frecuentes— no se ajusten bien a las actividades agrícolas, a más largo plazo, ni a la estacionalidad correspondiente del flujo de caja de los hogares rurales.
 
No todo el financiamiento rural es agrícola, ni todo el financiamiento agrícola es rural. El financiamiento rural se refiere a los servicios financieros utilizados en zonas rurales por personas de todos los niveles de ingreso, mientras que el financiamiento agrícola es el financiamiento de actividades relacionadas con la agricultura, desde la producción hasta el mercado.
 
Es poco lo que se sabe acerca de las necesidades financieras de las personas que demandan financiamiento rural y/o agrícola, más allá del hecho de que la demanda supera ampliamente la oferta. Las mejoras tecnológicas permiten a los proveedores de servicios tener un mayor acceso a personas que viven en las zonas rurales, aunque es necesaria una mejor comprensión de los posibles clientes y sus necesidades financieras para lograr mejoras significativas.
Hombre cosechando frutillas en Argentina. Por Nahuel Berger, Banco Mundial.