Preguntas frecuentes sobre género y empoderamiento

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1. ¿Qué papel puede desempeñar la inclusión financiera en el empoderamiento de la mujer?

Cada vez son más las pruebas que respaldan el impacto positivo de la inclusión financiera en los resultados en términos de desarrollo. El acceso a cuentas de ahorro formales puede ayudar a las mujeres a gestionar riesgos relacionados con la salud y los ingresos, a regular el consumo ante las perturbaciones económicas, a contribuir a los ingresos y las inversiones comerciales, y a tener mayor poder de decisión dentro del hogar. Los instrumentos de pago, como productos para el pago digital de sueldos y programas de transferencias del Gobierno, pueden aumentar la privacidad de las mujeres y el control sobre sus flujos de ingresos y transacciones financieras. El dinero móvil ha tenido un impacto positivo en el aumento de los niveles de consumo per cápita y del bienestar económico entre las usuarias. Además, nuevas investigaciones sugieren que la práctica de endeudarse repetidamente a lo largo del tiempo hace que disminuya la aversión al riesgo financiero y que la mujer tengan mayor libertad a la hora de tomar decisiones relacionadas con su ocupación, el volumen de actividades, el consumo y la gestión de riesgos.

2. ¿Qué significa la igualdad de género cuando hablamos de inclusión financiera?

La inclusión financiera tiene lugar cuando las personas pobres y de bajos ingresos pueden acceder a los servicios financieros formales para satisfacer sus necesidades, y utilizan dichos servicios de manera activa y eficaz. Dentro de la comunidad del desarrollo, se reconoce cada vez más que los servicios financieros no son neutrales en cuanto al género, dadas las desigualdades de género y la discriminación que las mujeres enfrentan en la sociedad. De esta manera, el acceso de la mujer no se traduce automáticamente en la aceptación o el uso de servicios financieros de una manera que conlleve resultados positivos en términos de desarrollo para las mujeres. Debe hacerse especial hincapié en comprender las necesidades financieras específicas de la mujer, habida cuenta de los roles que le son impuestos por la sociedad. Se necesitan intervenciones que tengan en cuenta las cuestiones de género y que no solo ayuden a superar los obstáculos, sino que transformen realmente las reglas y normas restrictivas que limitan la inclusión financiera y el empoderamiento económico de la mujer.

3. ¿Por qué se necesita una perspectiva de género a la hora de programar la inclusión financiera?

Las normas económicas sesgadas por razones de género son parte integral de los mercados en los que operan las mujeres. El nivel de educación de la mujer y su acceso a información sobre servicios financieros se ven afectados por creencias culturales fuertemente arraigadas sobre el rol económico que está llamada a cumplir. Estas normas y creencias también limitan la capacidad de la mujer para negociar con prestadores de servicios financieros formales, prescriben los tipos de activos de los que dispone para garantizar las transacciones financieras y restringen su capacidad para volver a invertir en sus negocios.

Aplicar una perspectiva de género al planificar los programas de inclusión financiera dirigidos a las mujeres será fundamental para entender lo siguiente:

  • Si las mujeres tienen acceso a financiamiento formal y en qué medida lo tienen.
  • De qué manera la infraestructura (por ejemplo, sucursales bancarias, redes de agentes, operadores móviles) respalda a las mujeres como agentes financieros.
  • De qué manera las leyes y las normas vigentes respaldan el acceso de las mujeres al financiamiento.
  • La existencia de reglas sociales o culturales que discriminan a las mujeres limitando su acceso al financiamiento y su utilización.

Bibliografía:

4. ¿Cuáles son las barreras clave que impiden la inclusión financiera de las mujeres? 

Las normas económicas sesgadas por razones de género crean barreras para las mujeres en distintos niveles del mercado e influyen en la demanda de servicios financieros por parte de las mujeres de la siguiente manera:

  • Limitan la capacidad de decidir acerca de los ingresos y los gastos en el hogar.
  • Limitan el acceso a información sobre servicios financieros u otras oportunidades económicas.
  • Reducen la confianza y generan una mayor aversión al riesgo al momento de invertir.
  • Limitan el tiempo disponible para dedicarse al empleo remunerado en contraposición al trabajo doméstico y comunitario.

Los prejuicios sobre las mujeres como agentes económicos también influyen en los tipos de productos que suministran los prestadores de servicios financieros, quienes suelen percibir los productos financieros como productos neutros o que no tienen en cuenta el género. Esta falta de comprensión de las limitaciones específicas de las mujeres suele derivar en un diseño inadecuado y en canales comercialización y distribución que no responden a sus necesidades. Asimismo, el trato desigual conforme a la ley o a las prácticas tradicionales contribuye a reforzar los prejuicios de género que limitan el acceso de las mujeres al financiamiento restringiendo su capacidad para poseer, administrar y controlar bienes, celebrar contratos, abrir cuentas, o acceder a espacios públicos y recorrerlos libremente.

5. ¿Cómo se pueden superar estas barreras?

Las intervenciones destinadas a ampliar el acceso de las mujeres al financiamiento deben tener en cuenta las normas económicas sesgadas por razones de género que determinan el acceso de las mujeres a los servicios financieros, así como el uso de dichos servicios, para obtener beneficios económicos. Esto requiere que todos los actores del mercado —incluidos investigadores, reguladores, proveedores de servicios financieros, donantes y organizaciones no gubernamentales— apliquen una perspectiva de género en la programación de dichas intervenciones.

Esta estrategia debe adoptarse en todos los niveles del sistema de mercado, desde los procesos nacionales de inclusión financiera hasta la programación sobre el terreno. En el marco de dichos procesos deben recopilarse y analizarse datos desagregados por género, se debe trabajar para reformar las leyes y marcos regulatorios discriminatorios, y deben compensarse las normas culturales no favorables. En la programación sobre el terreno deben analizarse las necesidades específicas de las mujeres y diseñarse productos y modalidades de prestación innovadores que eliminen las barreras de acceso para los distintos segmentos de mercado. Asimismo, debe fomentarse el uso eficaz de dichos productos y servicios respaldando a las empresas y fortaleciendo su capacidad financiera y de liderazgo.

Para determinar los niveles de cambio y el impacto a largo plazo en las barreras relacionadas con el género que dificultan la inclusión financiera y el empoderamiento económico de las mujeres, será importante contar con mediciones exhaustivas que permitan evaluar la manera en que los servicios financieros contribuyen al empoderamiento de las mujeres.

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