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COVID-19: ¿Cómo las microfinanzas soportarán la tormenta que se avecina?

Si las instituciones de microfinanzas van a sobrevivir a la pandemia, debemos tratar a la COVID-19 como la amenaza principal para el sector, como probablemente lo es.
Fabricando ladrillos en Peré. Foto: David Martin Huamani Bedoya, Concurso de Fotografía CGAP 2014.

La COVID-19 ha llegado claramente al mundo en desarrollo. América Latina y Asia meridional han informado cientos de casos (i), y ahora al menos 30 países de África al sur del Sahara también registran personas contagiadas. Las autoridades de Sudáfrica y la India anunciaron ayer (i) que decretarán el confinamiento de la población por tres semanas, y es posible que otros países adopten la misma medida próximamente. Dado que los sistemas de atención médica no están bien preparados para hacer frente a una pandemia, es razonable pensar que los efectos del nuevo coronavirus en estos países serán incluso más dañinos que en el mundo desarrollado, y que se registrarán tasas de letalidad más altas.

Los primeros países afectados por el virus han reconocido la devastación que la enfermedad, y las respuestas de confinamiento económico para enfrentarla, podría causar en las pequeñas empresas, las instituciones financieras que las atienden y las economías en general. En estos países, no se debate si se necesita una acción urgente, sino cuál debería ser la magnitud de la respuesta.

Hasta la fecha, sin embargo, vemos pocas muestras de que la comunidad mundial de las microfinanzas haya tomado conciencia del alcance global de la crisis a medida que el virus ataca países menos desarrollados. Mientras la comunidad internacional se moviliza para responder a la crisis de la COVID-19, debemos tomar medidas ahora para asegurar que el sector que proporciona servicios financieros a los más pobres en todo el mundo no se deje de lado.

Tómese unos minutos para pensar en algunos de los factores relacionados con la inminente crisis económica que enfrenta el sector y las posibles consecuencias para los clientes pobres:

  1. Incluso antes de la llegada del virus al hemisferio sur, las condiciones macroeconómicas se habían deteriorado con suficiente rapidez para causar graves trastornos (i) en muchas economías en desarrollo. Los precios de los recursos naturales se desplomaron a medida que la demanda mundial se redujo y China cerró sus fábricas. La industria textil mundial se ha prácticamente paralizado. Los trabajadores migrantes están perdiendo sus empleos o están siendo enviados de vuelta a sus países de origen, y los flujos de remesas internacionales parecen estar disminuyendo drásticamente. El capital se está desviando hacia activos seguros (i) debido a la caída de los mercados bursátiles. El turismo y los viajes se han detenido. Los pobres son los primeros en sentir los impactos.
  2. La única forma de detener la tasa de infección es el distanciamiento social, y muchos países en desarrollo están implementando políticas de cuarentena de algún tipo para detener la propagación de la enfermedad. Es probable que estas políticas sean menos amplias que las aplicadas en Singapur o Corea del Sur, pero tendrán efectos devastadores en la capacidad de los pobres para mantener sus medios de subsistencia. En un estudio reciente sobre la epidemia del ébola se concluyó que el sector más afectado fueron las empresas informales urbanas no agrícolas (PDF, en inglés): básicamente, la mayoría de los microprestatarios en el mundo.
  3. Las instituciones de microfinanzas prestan servicios de ahorro y crédito a 140 millones de personas de bajos ingresos en todo el mundo, según datos de MIX (PDF, en inglés). Su cartera de créditos llegó a USD 124 000 millones en 2018. El 80 % de sus clientes son mujeres, y el 65 % vive en zonas rurales. Estos pertenecen a los segmentos más pobres y vulnerables de muchas sociedades. Si bien las instituciones de microfinanzas desempeñan una función fundamental en el apoyo a las actividades que les permiten generar ingresos a los pobres, estos números subestiman la gama de servicios de crédito de los que dependen las personas que viven en situación de pobreza. Las cooperativas, las empresas de tecnologías financieras y las empresas de pago por uso también juegan un papel importante.
  4. La economía de las microfinanzas requiere altas tasas de reembolso. Un descenso en las tasas de reembolso del 95 % a solo el 85 % dejaría insolventes a muchas instituciones del sector en menos de un año, y vemos un riesgo importante de que las tasas de reembolso disminuyan más que esto a medida que los prestatarios tienen problemas para llegar a fin de mes ante un brusco descenso de los ingresos. Las crisis pasadas del sector de las microfinanzas dejan una importante lección: cuando las tasas de reembolso bajan, lo hacen rápidamente. Más allá de esto, los modelos de negocios de alto contacto pueden enfrentar desafíos adicionales a medida que se implementa el distanciamiento social.

"Si las instituciones de microfinanzas van a sobrevivir a la pandemia, debemos tratar a la COVID-19 como la amenaza principal para el sector, como probablemente lo es. Necesitamos que cada parte del sector comience a movilizarse para flexibilizar los términos de las deudas que los prestatarios no puedan pagar cuando las economías se paralicen, manteniendo solventes a las instituciones de microfinanzas y preparándose para recapitalizarlas de modo que estén en condiciones de volver a otorgar préstamos y desempeñar su función vital en la recuperación una vez que la crisis termine".

Algunos observadores han señalado que las microfinanzas han sufrido crisis anteriormente, y sin duda hay lecciones que se pueden aprender de esas situaciones (i). Y podemos anticipar que esta crisis afectará a diversos hogares, instituciones y países de manera diferente. Pero no hemos visto perturbaciones de esta magnitud en el mercado a lo largo de la historia de las microfinanzas. Ciertamente esperamos estar equivocados sobre los efectos devastadores que la COVID-19 podría tener en los países en desarrollo, sus economías y sus ciudadanos más pobres, aquellos a los cuales las microfinanzas deben atender. Pero creemos no estarlo.

Si las instituciones de microfinanzas van a sobrevivir a la pandemia, debemos tratar a la COVID-19 como la amenaza principal para el sector, como probablemente lo es. Necesitamos que cada parte del sector comience a movilizarse para flexibilizar los términos de las deudas que los prestatarios no puedan pagar cuando las economías se paralicen, manteniendo solventes a las instituciones de microfinanzas y preparándose para recapitalizarlas de modo que puedan volver a otorgar préstamos y desempeñar su función vital en la recuperación una vez que la crisis termine.

¿Cómo sería eso?

  1. Los inversionistas sociales deberían considerar la posibilidad de suspender temporalmente y transferir los rendimientos de sus préstamos pendientes a las instituciones de microfinanzas, eliminando los términos de pago y flexibilizando las cláusulas que puedan tener respecto de factores como las tasas de reembolso, los valores de los activos netos y las relaciones de suficiencia de capital.
  2. Muchos bancos centrales ya están haciendo planes para proporcionar un aporte sustancial de liquidez a sus sectores financieros mediante la relajación de los coeficientes de encaje en los países en que se aplican. Nos preocupa que las entidades de microfinanzas que operan como instituciones financieras no bancarias no reciban el alivio que necesitan en un esfuerzo más amplio por reforzar al sector financiero. Si bien estas instituciones no representan un riesgo sistémico en un mercado determinado, no incluirlas en las medidas de ayuda respaldadas por los Gobiernos les negaría la asistencia que necesitan desesperadamente para continuar funcionando.
  3. Los Gobiernos también deberían apoyar los medios para reducir los viajes y las interacciones cara a cara en las transacciones de microfinanzas e impulsar el tráfico hacia los canales digitales. Esto incluye permitir el uso de firmas digitales y desembolsos de préstamos sobre la base de datos biométricos y la aprobación remota de transferencias de crédito. Se podrían aumentar los límites en las transacciones digitales y los cargos podrían eliminarse o reducirse, como M-Pesa anunció recientemente (i) que lo hará en Kenya. A medida que los Gobiernos consideran proporcionar ayuda directa a los ciudadanos de bajos ingresos, las restricciones reglamentarias a las transacciones móviles y los requisitos relacionados con el conocimiento del cliente podrían relajarse de manera temporal para que las personas puedan pasar rápidamente a las plataformas digitales y los recursos puedan fluir hacia ellos.
  4. Las instituciones de financiamiento para el desarrollo multilaterales y bilaterales deben estudiar las crisis financieras anteriores (i) para analizar cómo estructurar los paquetes de rescate para las instituciones de microfinanzas, lo que incluye las enseñanzas relativas a la compra de carteras de préstamos, la creación de mecanismos de asistencia financiera regionales y la facilitación de fusiones. Este es el momento para que los proveedores de financiamiento combinado y, en particular, los donantes de capital redoblen sus esfuerzos.
  5. Las instituciones de microfinanzas se pueden ver obligadas a tomar decisiones difíciles respecto de cómo apoyar a sus clientes suspendiendo los reembolsos, reestructurando los préstamos existentes y proporcionando liquidez a sus clientes para manejar la crisis. Existe el riesgo de que algunos Gobiernos puedan tomar estas decisiones en nombre de las entidades de crédito, imponiendo períodos de carencia (“payment holidays”) sin considerar cuidadosamente el impacto de esta medida en dichas entidades, y el sector debe estar preparado para enfrentar este potencial problema.

Si las soluciones fueran fáciles, esto no sería una crisis. Es probable que, sin un apoyo importante y una acción concertada, muchas instituciones de microfinanzas corran riesgo en la tormenta que se avecina. La pregunta es: ¿qué medidas podemos adoptar ahora para asegurar que el sector sobreviva y pueda contribuir a la eventual recuperación económica? Si no se tienen en cuenta las preguntas difíciles y se comienzan a implementar planes para enfrentar la COVID-19, no será la pobreza la que quede en el pasado, sino que, posiblemente, el movimiento moderno de las microfinanzas.

Por eso estamos convocando a asociados de todo el mundo para afrontar este problema con la urgencia que la situación requiere. El Grupo Consultivo de Ayuda a los Pobres (CGAP), con la colaboración de la Iniciativa de Acceso Financiero (i), organizará debates con diferentes actores del sector financiero inclusivo en los próximos días para escuchar cómo la crisis los está afectando y qué están haciendo para ayudar a anticipar y mitigar los impactos de la desaceleración económica necesaria para detener la propagación del virus. Estamos recabando información sobre las decisiones tomadas por los encargados de formular políticas en países de todo el mundo para comprender los efectos que sus políticas pueden tener sobre las instituciones de microfinanzas y las empresas de tecnologías financieras inclusivas. Y nos estamos comunicando con inversionistas y financiadores para entender de qué manera planean apoyar al sector de las microfinanzas para superar una crisis que no es de su responsabilidad. Hemos creado una página en FinDev Gateway (i) para recibir noticias sobre el sector financiero inclusivo y lo alentamos a compartir información y hacer que su voz sea escuchada.

El sector de las microfinanzas a nivel mundial se formó a través de la acción colectiva, reuniendo a proveedores, donantes, inversionistas, encargados de formular políticas, académicos y otros profesionales para poner a disposición de los pobres del mundo una serie de servicios financieros inclusivos. Hemos conseguido mucho juntos. Debemos ahora movilizarnos para superar esta crisis y proteger los avances logrados con tanto esfuerzo durante las últimas cuatro décadas. Los cientos de millones de personas pobres de todo el mundo que dependen de las finanzas inclusivas para obtener préstamos, ahorrar y enviar dinero cuentan con nosotros.

 

Este blog fue originalmente publicado en cgap.org

 

Recursos adicionales sobre COVID-19 

 

Perfil de países

Foto: Florence De Maupeou, Concurso de Fotografía CGAP 2011.

Inclusion financiera y microfinanzas en Perú

¿Qué está pasando en el sector? ¿Y con el COVID-19? 

Foto: Wim Opmeer, Concurso de Fotografía CGAP 2014.

Inclusion financiera y microfinanzas en México

¿Qué está pasando en el sector? ¿Y con el COVID-19? 

Foto: Scott Wallace, Banco Mundial 2007.

Inclusion financiera y microfinanzas en Colombia

¿Qué está pasando en el sector? ¿Y con el COVID-19? 

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CATARINA MENDOZA SILVESTRE , ASOCIACION DE MUJERES EN DESARROLLO -MUDE-, Guatemala
29 Julio 2020

Gracias por interesante informacion, permite visualizar las instituciones de mcrofinanzas.

Iris Villalobos
04 Abril 2020

Pienso que en general los cuerpos directivos y gerenciales no tienen claridad de la magnitud del problema. Observo la industria con una respuesta lenta y no veo liderazgo de ningún gremio.

Alma Lorena del Cid Perez
04 Abril 2020

Dirijo una IMF autosostenible, el riesgo es grandísimo, solo en la última quiencena de marzo (que inicio en Guatemara C.A.) cayeron casi al 50% las recuperaciones.
Los primeros apoyos para el sector financiero anunciados son para los bancos, quienes en realidad no llegan al microempresario que nodotros atendemos.

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