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El empoderamiento comienza con la identidad

Cómo la identificación digital permite la inclusión financiera de las mujeres
Mujer con tarjeta de identificación. Foto: Daniel Silva Yoshisato, Banco Mundial.

Abrir una cuenta bancaria en muchos países es un proceso difícil que requiere de numerosos documentos oficiales. Como resultado, muchas personas de bajos ingresos, especialmente las mujeres, no tienen muchas más opciones que gravitar hacia la economía informal. Pero esto no tiene por qué ser así. Los sistemas de identificación compatibles con las tecnologías digitales pueden permitir a las personas demostrar su identidad con solo tocar un escáner o escanear un código QR, haciendo que los procesos de apertura de cuenta y de otras transacciones financieras, sean mucho más rápidos y simples.

Varios países ya están aprovechando el potencial de los sistemas de identificación digital para transformar la vida de las mujeres. Por ejemplo, India aprovechó la tecnología biométrica para proporcionar un número de identificación único a más de 1.200 millones de personas y agilizar el proceso de verificación de identidad para la apertura de cuentas. Estos esfuerzos ayudaron a reducir la brecha de género en la titularidad de la cuenta de 20 puntos porcentuales en 2014 a 6 puntos porcentuales en 2017.

La falta de identificación oficial es una barrera para la inclusión financiera

El Global Findex de 2017 estima que 1.700 millones de personas en todo el mundo, de las cuales 980 millones son mujeres, no están bancarizados. De estos, un quinto dice que no tiene la documentación necesaria para abrir una cuenta bancaria. La falta de una prueba de identidad confiable constituye gran parte de la barrera de la documentación. Una encuesta reciente, realizada a autoridades del sector financiero en 124 jurisdicciones, muestra que se requiere una identificación emitida por el gobierno en el 90% de las jurisdicciones para la apertura de cuentas por parte de bancos comerciales. Además, dado que muchos sistemas de identificación tienen cobertura y robustez limitadas, los proveedores de servicios financieros que luchan por verificar la identidad de sus clientes, a menudo requieren documentación adicional o asumen un riesgo mayor, lo que eleva el costo de los productos y servicios financieros.

La falta de identificación oficial representa, por lo tanto, una barrera importante para la inclusión financiera de las personas de bajos ingresos, particularmente las mujeres. Mil millones de personas en todo el mundo todavía luchan por demostrar su identidad. Y en los países de bajos ingresos, el 44% de las mujeres no tiene un documento de identificación, y las mujeres con menos educación y las que viven en áreas rurales, tienen mayor probabilidad de tener que luchar para demostrar su identidad (Gráfica 1).

Gráfica 1

Gráfico 1

Entre los obstáculos específicos de género que las mujeres enfrentan a la hora de obtener una identificación se incluyen:

  • Barreras legales, por ejemplo, el requisito de tener un tutor o esposo presente para poder registrarse.
  • Barreras procesales, por ejemplo, el requisito de que las mujeres casadas, a diferencia de los hombres, presenten una prueba del estado civil para obtener una identificación.
  • Barreras económicas, por ejemplo, la falta de fondos para cubrir los costos de transporte a un centro de inscripción.
  • Barreras sociales, por ejemplo, restricciones a la libertad de las mujeres para viajar fuera de su hogar o comunidad.

Los sistemas de identificación digital pueden ayudar a las mujeres a acceder a servicios financieros

Abordar estas barreras forma parte central de la iniciativa de “Identificación para el Desarrollo” (ID4D, por su sigla en inglés) del Banco Mundial. ID4D actualmente apoya a más de 40 países para diseñar e implementar sistemas de registro civil y de identificación digital, inclusivos y confiables, en colaboración con otros aliados de desarrollo. Con el apoyo de ID4D, los países están modernizando sus marcos legales para agilizar el registro y fortalecer la protección de la privacidad, acercando la inscripción de documentos de identificación a los hogares de las mujeres y adoptando nuevas tecnologías de verificación de identidad y autenticación, para facilitar que las mujeres usen sus documentos de identificación para acceder a los servicios financieros.

Muchos países ya han avanzado mucho en el uso de sistemas de identificación digital para empoderar a las mujeres. En Pakistán, por ejemplo, millones de mujeres ahora poseen una Tarjeta de Identidad Nacional Computarizada, que les permite, en lugar de a sus esposos o hermanos, acceder a programas de subsidios del gobierno. Y en Uganda, el hacer que los documentos de identificación nacionales sean más accesibles para todos, ha permitido a los pequeños comerciantes, la mayoría de ellos mujeres, verificar sus identidades más fácilmente cuando cruzan las fronteras y acceden a los servicios financieros, lo que aumenta las oportunidades comerciales y los ingresos.

Las tecnologías digitales también ofrecen mucho espacio para la innovación en el vínculo de la identificación y la inclusión financiera. BiM (Billetera Movil) de Perú es un poderoso ejemplo. Cerca del 60% de los adultos, y el 65% de las mujeres, en Perú carece de una cuenta bancaria, lo que limita las oportunidades económicas para muchos y hace que sea más difícil administrar las transferencias de efectivo del gobierno, de forma segura y rentable. En respuesta, un grupo de instituciones financieras y las compañías de telecomunicaciones más grandes de Perú se unieron en 2015 para crear BiM, una billetera electrónica móvil que permite a los usuarios recibir y transferir fondos digitalmente, incluso para pagar facturas, impuestos y aranceles escolares.

María se beneficia de BIM en casa y en la gestión de su negocio. Foto: Daniel Silva Yoshisato, Banco Mundial.

Hoy en día, con una cobertura de identificación casi universal, los peruanos pueden abrir una cuenta BiM usando solo su número de teléfono móvil y su número de identificación único. La verificación de la billetera electrónica se puede hacer digitalmente en unos minutos y permite que las transacciones se realicen en tiempo real. Mujeres empresarias como María -que dirige una tienda de conveniencia en Lima- ahora usan BiM para pagar a los proveedores y recibir pagos de los clientes. “Ya no tengo efectivo en mano. Mi efectivo está en la billetera electrónica. Los ladrones pueden tomar mi teléfono pero no mi dinero".

Aunque todavía queda mucho por hacer, los gobiernos, los aliados de desarrollo y el sector privado están trabajando con ímpetu para cerrar la brecha en materia de identificación y utilizar los sistemas de identificación digital como plataformas para facilitar la inclusión financiera y los pagos digitales. Juntos, podemos empoderar a las mujeres para que participen plenamente en la sociedad y la economía.

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